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Topografía con GNSS y drones

La topografía clásica arrastra coordenadas de punto a punto siguiendo visuales. El GNSS elimina la visual pero añade una condición: el cielo tiene que estar despejado. Aquí van las diferencias entre métodos, cómo un dron consigue posiciones centimétricas y la comprobación que decide si todo ello es fiable.

Un solo receptor no es topografía

Un receptor solo da metros. Ni de lejos lo que exige la topografía.

La topografía GNSS obtiene su precisión de dos o más receptores observando a la vez. Un receptor cercano ve las señales a través de la misma ionosfera y la misma atmósfera, así que arrastra el mismo error. Al restar, la parte común se cancela.

Lo que queda es la relación entre los dos puntos, la línea base. La topografía GNSS consiste en encadenar líneas base hasta cerrar coordenadas. Pon un punto conocido en un extremo y el otro extremo obtiene coordenada.

Elegir método

Estático: ambos receptores quietos una hora o más. Milímetros. La geometría cambia durante la espera y eso es justo lo que compra la precisión. El resultado llega después, no en campo.

Estático rápido: unos veinte minutos, en torno al centímetro.

Cinemático: medido en movimiento, unos centímetros, para levantar muchos puntos.

RTK: las correcciones llegan en vivo y las coordenadas salen en segundos. Es lo que quieres si hoy hay que clavar una estaca.

RTK en red: sin base propia; un servicio combina varias estaciones permanentes para que la precisión aguante aun lejos de cualquiera de ellas.

Qué limita de verdad la precisión

Cuánto cielo se ve. Satélites bajos tapados significan menos satélites útiles y geometría torcida. La altura es lo primero que sufre.

Reflexiones. Muros, cubiertas metálicas, vehículos, superficies de agua. Una placa metálica bajo la antena reduce lo que rebota desde abajo.

Longitud de la línea base. Cuanto más lejos, menos comparten los dos receptores y menos error se cancela. Hasta 10 km es cómodo; pasados 20 km cuesta.

Altura de antena. Mide de la marca al punto de referencia de la antena y anótalo. Un centímetro de error aquí es un centímetro de error en todas las alturas posteriores, y ningún software te avisará. Mídelo dos veces.

Cómo obtiene el dron posiciones centimétricas

Las fotografías y las nubes de puntos llevan forma, no ubicación. Algo tiene que atar esa forma al terreno.

La vía clásica son las dianas: repartir tableros marcados por la zona y medir cada uno. Aparecen en las fotos y el cálculo ata forma y coordenadas. El coste es tiempo: en una zona grande, colocarlas y recogerlas puede llevar medio día.

La otra vía es montar un receptor RTK en la aeronave. Cada foto lleva entonces la posición del instante en que se tomó, y la mayoría de las dianas sobran.

No las quites todas. Deja unas cuantas como puntos de control; sin ellas no queda contra qué verificar.

La comprobación que todos se saltan

Cuando salga el resultado, vuelve a medir un punto conocido y compara. Son minutos.

Sáltatela y la primera señal de error llegará al final, con el producto ya en manos de otro.

Si no cuadra, ve en orden: ¿era solución fija?, ¿siguieron llegando las correcciones?, ¿estaba la base demasiado lejos?, ¿había cielo suficiente? y ¿se anotó bien la altura de antena? Esto último es invisible para cualquier cálculo.